Coordinación BIM: un bote al que tenemos que subirnos todos

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Según un estudio de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de 2010, una de las principales causas de los problemas de coordinación en los proyectos de construcción es la mala comunicación entre las partes. Los resultados son equivalentes con estudios similares en EEUU, Reino Unido, Alemania y Canadá: los actuales sistemas de comunicación y coordinación de proyectos son definitivamente insuficientes para responder en forma apropiada a la complejidad de los proyectos. Sin ir más lejos, las técnicas para documentar un proyecto, vale decir, con planos y especificaciones, son las mismas que se usaban en la Revolución Industrial, sin ninguna mejora sustantiva en los últimos 120 años. La introducción del CAD en los 90 sólo añadió una herramienta de dibujo más eficiente, pero los métodos y los problemas continuaron siendo los mismos. La información de los proyectos termina disgregada, redundante, incompleta o descoordinada entre muchos planos; los dibujos se basan en representaciones simbólicas y parciales que dificultan su previsualización; y sobre todo, los proyectistas se ven forzados a trabajar en forma separada, cada uno en su respectivo conjunto de planos.

La tecnología BIM (Building Information Modeling, o Modelamiento de Información del Edificio) surge para resolver este problema. En vez de realizar decenas de planos, se tiene un único modelo digital que contiene toda la información del proyecto, desde la representación tridimensional de todos los sistemas e instalaciones, hasta las especificaciones de materiales y cubicaciones. Un modelo BIM también puede incluir información de costos y presupuestos, fases de construcción y programación de obras, desempeño energético o comportamiento estructural.  El uso de un solo modelo para documentar el proyecto elimina la redundancia de información, reduce ostensiblemente las descoordinaciones, facilita la revisión del proyecto y acelera las modificaciones de proyecto. Los proyectos quedan mejor documentados, con información más precisa, completa, coordinada y coherente, lo que en definitiva se traduce en operaciones en terreno más fluidas, con menos errores y menores costos.

Sin embargo, trabajar con un modelo BIM obliga a una coordinación e integración mayor entre todos los profesionales. El verdadero potencial de la tecnología se explota cuando todas las partes trabajan simultáneamente en el mismo modelo y aportan la información colaborativamente durante todo el proceso de diseño y construcción. Si existen asimetrías en el uso de la tecnología, los resultados se empobrecen. Según un estudio de la Universidad de Chile en 2011, mientras que alrededor de un 34% de las oficinas de arquitectura chilenas conoce la tecnología, sólo un 6% de los proyectistas sanitarios y un 8% de los eléctricos están en igual posición.

Para solucionar este problema han surgido en Chile empresas que realizan servicios de “coordinación BIM”, entendida como el modelamiento a posteriori de todos o parte de los proyectos de especialidades a partir de su información tradicional (planos y EETT). Al integrarse en un único modelo BIM se hacen evidentes las descoordinaciones, errores, vacíos de informaciones y conflictos entre los proyectos. Pero la tecnología BIM no nació para “encontrar los errores”, se inventó para evitar que los errores se produzcan. La coordinación BIM a posteriori es sin duda provechosa, pero está lejos de tener el nivel de beneficio que podría alcanzar si los propios participantes fueran los que desarrollaran integradamente el modelo durante el comienzo del proceso de diseño. El mismo estudio de la Universidad de Chile en 2011 comparó el grado de satisfacción con la tecnología BIM entre quienes usaban BIM directamente y quienes la usaban subcontratando un servicio de coordinación. En una escala de 1 a 10 (10 es mejor), los usuarios directos la calificaron con un 8.9 y los usuarios que la subcontrataron sólo con un 6.7.

En otras partes del mundo, se han implementado diversos mecanismos para incentivar el uso masivo de BIM en la industria. En Noruega, Finlandia, Dinamarca o Singapur, los gobiernos usan su poder de mandante para exigir el uso de la tecnología en los proyectos públicos. Los términos de referencia son rigurosos y están escritos de manera de dar cabida a diferentes proveedores de software. En EEUU y Australia, se han introducido modelos contractuales (IPD) que obligan a una mayor integración entre sus participantes y que inducen el uso de BIM desde las etapas más tempranas del proyecto. En Suecia, Alemania y otros países de Europa central, se han desarrollado masivos programas de capacitación y se ha introducido la tecnología en las mallas curriculares de las carreras ligadas a la construcción.

En nuestro país los beneficios de BIM están recién comenzando a difundirse. Las empresas de coordinación BIM han sido muy útiles y valiosas para introducir la tecnología en la industria, pero el verdadero desafío es que todos los participantes implementen BIM en sus propios procesos de trabajo y que los proyectos se desarrollen más integrados y coordinados desde el comienzo. Sólo de esta forma podremos obtener los máximos beneficios de la tecnología y hacer a nuestra industria más productiva y competitiva. Este es un bote al que tenemos que subirnos todos.

Mauricio Loyola
Arquitecto UCh, MDes Harvard
Académico Departamento de Arquitectura
Coordinador académico Diplomado BIM

* Columna de opinión publicada en Diario El Mercurio, suplemento “Ingeniería y Construcción Especializada”, 25 de Julio de 2013, pág. 2

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