La génesis de una «DANA» y sus consecuencias entre el 17 al 20 de junio de 2011

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El 15 de junio y con la información proporcionada por la Dirección Meteorológica de Chile, la Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI) decretaba Alerta Amarilla entre las regiones de Coquimbo y Biobío, debido a un sistema frontal que afectaría entre los días 17 y 20 de junio.

Los montos de precipitación fueron menos importantes que los esperados (a excepción de una parte de la IV región, con montos en Combarbalá de unos 140,3 mm durante el fin de semana). Respecto a las temperaturas, ellas han sido tan frías como lo pronosticado.

Me ha motivado escribir y describir este fenómeno meteorológico el trabajar con el Dr. Javier Martín-Vide de la Universidad de Barcelona (UB), además de realizar mi doctorado con él sobre el clima urbano de Santiago y el estudiar un máster en climatología aplicada en la UB.

Génesis de la DANA

Este fenómeno recibe diversos nombres, pero todos ellos apuntan a lo mismo: «cut-off low, en siglas COL», «Depresión Aislada en Niveles Altos, en siglas DANA», «depresión cerrada», «baja cerrada», «Gota Fría» y «baja segregada».

Particularmente creo que el nombre DANA es el más apropiado en español, y me baso en que es el término científico más acuñado por la mayoría de los investigadores de climatología y meteorología, además que en Chile no ha sido traducido y se utiliza la denominación de COL, la cual no especifica el origen de la depresión en niveles altos.

La DANA se define como un sistema de baja presión en los niveles medios y altos de la tropósfera, que se ha separado por completo del flujo zonal del Oeste en altura (corriente de chorro). Típicamente en nuestro hemisferio, estas depresiones aisladas se sitúan al norte del flujo establecido en altura, y en su sector delantero o «borde de ataque», es donde se presentan los fenómenos de inestabilidad más intensos.

Lo interesante de una DANA es que en su génesis no aparece reflejada en los mapas de superficie, por lo que sólo se pueden detectar en los mapas de altura (300 o 500 hPa) y siguiendo la evolución de la circulación zonal del oeste, que comienza a curvarse (tal cual un meandro de un río) y luego por estrangulamiento es separado de su fuente y queda aislado en latitudes medias como una baja de aire frio polar, que trae consigo por lo general precipitaciones intensas y bajas temperaturas. El siguiente esquema refleja la evolución típica de este fenómeno.

Evolución de la DANA y sus consecuencias

Las siguientes imágenes reflejan la evolución del sistema a una altura geopotencial 500 hPa, y a las 18 UTC (14 horas en Chile) de los días 15 al 20 de junio. En ellas se observa que ya el día 15 de junio existía una acusada ondulación del chorro polar hacia el norte, lo que sin duda motivó la declaración de la alerta amarilla para el fin de semana por parte de ONEMI. Durante el día viernes 17 de junio se aprecia una evidente rotura del chorro y un avance significativo de una baja fría de altura (DANA), la cual el domingo 19 de junio queda aislada y rodeada de aire más cálido, recomponiéndose los flujos del oeste al sur.

Con dicho escenario se pronosticó que durante todo el evento, las precipitaciones en promedio alcanzarían los 80 mm, los vientos velocidades entre los 40 y 60 km/h y la formación de marejadas moderadas. Además, se esperaba que las temperaturas estuviesen bajo los 0ºC entre el 21 y 23 de junio. En estricto rigor, los pronósticos fueron bastante acertados, de hecho se registraron temperaturas de -3,5ºC en Lampa e incluso menores.

Cabe señalar, que este tipo de fenómenos es típico de latitudes medias, y la cordillera juega un rol importante en el bloqueo de este tipo de sistemas. Justamente ella posibilitó que ese frio polar afectará varios días después.

Javier Martín-Vide me ha señalado que como curiosidad, en la Península Ibérica y la cuenca del Mediterráneo, el descenso térmico que comportan las DANAs es, en general, poco destacado. Las precipitaciones, en cambio, son a veces de carácter torrencial.

Por último, creo necesario fortalecer el conocimiento de este tipo de fenómenos en nuestra disciplina geográfica, no sólo por su interés climático y meteorológico, sino también, por las los riesgos asociados y las consecuencias económicas y humanas que llevan consigo.

por Pablo Sarricolea, Profesor Instructor de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile

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