Para que nunca más, hay que profundizar los procesos democráticos

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Por Rubén Sepúlveda Ocampo

Vicedecano FAU

En la actual coyuntura que se encuentra el país, con fuertes demandas de la sociedad relativa a profundizar los derechos civiles y políticos y también, los económicos, sociales y culturales, en un contexto en que el modelo de sociedad neoliberal impuesto por la dictadura hace 42 años, demuestra en los diversos ámbitos los graves daños causados (individualismo, precarización, desigualdad social, fragmentación de nuestras ciudades, etc.), es necesario con más fuerza que nunca, tener presente a todos aquellos caídos que ofrendaron su vida, fueron torturados, exiliados y perseguidos por el solo hecho de querer construir una sociedad más justa y solidaria, en que cada habitante tuviera las oportunidades para su desarrollo como ser humano y ser social.

Es por ello que en nuestra Facultad debemos tener siempre presente a Ida Amelia Vera Almarza, Francisco Eduardo Aedo Carrasco, Carlos Alberto Gajardo Wolff, Luis Alberto Guendelman Wisniak, Yactong Orlando Juantock Guzmán, Mario Fernando Peña Solari, Alejandro Rodríguez Urzúa, Freddy Marcelo Taberna Gallegos y a todos aquellos, que fueron perseguidos.

Por ideologismos, temor y desidia, algunos no alzaron la voz e incluso hoy, no han dado muestra de una sincera reflexión por ese actuar, que contribuyó a la destrucción de la democracia y de la  Universidad Pública, aceptando y colaborando con la larga intervención a que ésta estuvo sometida.

Hoy día cuando nos encontramos en pleno debate por volver a la esencia de una Universidad pública, con más fuerza que nunca debemos profundizar los procesos democráticos, reconociendo la diversidad de actores sociales que explican la realidad desde enfoques o paradigmas diversos y por eso, es tarea ineludible el convencer e integrar a aquellos que se arrogan una verdad absoluta y que desprecian los espacios de negociación y reflexión que deben primar en una universidad pública caracterizada por su diversidad.

En cada acto cotidiano debemos tener presente los ideales de nuestros compañeros de Facultad caídos y nuestro desafío es luchar por profundizar los procesos que consoliden una democracia real, inclusiva y respetuosa de la diversidad, que desde nuestro ámbito debe formar profesionales con competencias y principios éticos incorruptibles que contribuyan a una sociedad más justa y equitativa cuyo centro sea el desarrollo pleno del ser humano en su condición de humanidad y ser social.

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