Exigir el buen diseño de la ciudad es un derecho de todos sus habitantes

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Luego de haber realizado con éxito el pasado 5 de diciembre el “Primer Encuentro de Diseño Urbano” en nuestra Facultad, evento en que nos honraron con su presencia destacados académicos y profesionales vinculados a la arquitectura y la planificación urbana, reafirmamos la importancia y prioridad que necesita el debate sobre la buena forma de hacer ciudad. Más aún si consideramos la progresiva vocación “urbana” que está definiendo el desarrollo de las naciones a nivel global y, en especial en nuestro contexto latinoamericano, con un aumento sostenido en el presente siglo de su población viviendo en ciudades, en más de un ochenta por ciento.

Ello ha traído como efecto, una metamorfosis del tejido físico y social en los centros poblados, así como una alteración en el modo de usar los espacios públicos. Ciudades como Santiago han modificado considerablemente su paisaje urbano y cultural en las últimas décadas, situación que está asociada con problemáticas como la segregación social, carencia de sistema intermodales de transporte, falta de accesibilidad, áreas residenciales como baja calidad de infraestructura y pérdida de circuitos urbanos interconectados, entre los problemas más importantes.

Lo anterior nos llama a la necesidad de consolidar una actitud crítica frente al desarrollo de los espacios habitables que entreguen una calidad de vida adecuada a sus habitantes. En ese sentido, el diseño urbano cobra especial interés como la disciplina que permite modelar el marco conceptual y proyectual de cómo hacer ciudades integrales y, sobretodo, sostenibles en el tiempo. Se necesita por tanto, interpretar la forma y el espacio público con criterios físico-estético-funcionales, de manera de satisfacer las necesidades de las comunidades implícitas, así como conectar adecuadamente la ciudad e integrar el paisaje natural con el construido, como algunos de los desafíos en la planificación integral de ciudades.

Así también, es importante recobrar el concepto de diseño cívico, el cual nos evoca expresiones como la “belleza de la ciudad” o el arte cívico como su concepto antecesor que nos habla de “la buena manera de hacer ciudad”, implicando con ello, la intervención armónica de componer arquitectura, espacios públicos, monumentos y elementos de paisaje urbano y natural; y todo ello, para los habitantes. Como bien sabemos, esta visión fue aplicada en las ciudades de antaño en donde el encargo a urbanistas como Haussmann para planear París por parte de Napoleón III en el siglo XIX, era prioritario. Este esfuerzo implicaba entender la ciudad a cabalidad como lo señala Adshead (1910) en su pionera revista sobre diseño cívico diciendo que “…en (la) contemplación (de la ciudad) encontraremos sus muros sólidos (que) nos hablan de su resistente voluntad, sus finas fachadas del éxito, sus retorcidas calles de la incertidumbre y la estructura de sus suburbios como las derrotas”.

Entendiendo entonces que diseñar la ciudad es con la “ciudadanía” y la incorporación de su historia activa, podemos convenir que el diseño urbano, como concepto que se nutre del arte y diseño cívico, es “…el arte de diseñar lugares para las personas…de cómo estos espacios funcionan y no solamente como se muestran estéticamente” (ver Urban Design). Asimismo, la revisión del Compendio de Diseño Urbano Británico (EP&HC, 2007) permite destacar siete acciones concretas que deberían ser consideradas en toda propuesta de mejoramiento de la ciudad. Estas son: 1) promover espacios para las personas; 2) valorar lo existente y lo estético (composición); 3) conectar (continuar) la ciudad; 4) integrar el paisaje natural y construido; 5) proporcionar la forma urbana y sus usos mixtos; 6) gestionar la inversión y producción; y 7) diseñar para provocar cambios (positivos).

Basado en estos postulados, apoyamos la idea que el diseño urbano debe ser recuperado en el estudio de la ciudad, en especial de cara a los cambios acelerados del presente siglo. En ese sentido, la escala barrial parece ser el escenario urbano más apropiado para recuperar estos conceptos bases y así incluir los elementos (físicos y sociales) que deben considerarse en una propuesta integral de mejoramiento. Para nuestra Facultad resulta esencial recuperar la práctica del diseño urbano, la cual forma parte de su tradición universitaria desde mediados de siglo pasado y su asociación entre arte y técnica como la relación directa entre la arquitectura y el urbanismo. Al respecto, experiencias académicas recientes como el “Primer Encuentro de Diseño Urbano” mencionado al inicio, así como propuestas concretas de planes seccionales en barrios metropolitanos desarrollados en el Taller de Diseño Arquitectónico 3 de la Escuela de Arquitectura (o “Taller de Diseño Urbano 3”), nos permiten reflexionar sobre la importancia del derecho a la ciudad a través del diseño urbano como estructurador esencial y, en especial, con la participación de sus habitantes quienes aportan con su imaginario colectivo.

Sólo así podremos exigir el “buen diseño de la ciudad”, pero ya no sólo centrados en el ámbito de la arquitectura, el paisajismo o el mobiliario urbano como normalmente vemos en propuestas aisladas y muchas veces inanimadas, sino integralmente, como un derecho ganado por sus habitantes, idea que ha sido amparada por aquellos pensadores clásicos como Lefebvre y Marx en los albores de los 1970s, cuando la ciudad comenzó a cambiar su conformación aceleradamente y los efectos del neoliberalismo comenzaron a ser evidentes. Como señala Lefebvre (1974), se debe “rescatar al ciudadano como elemento principal, protagonista de la ciudad que él mismo ha construido” y, por lo tanto, con un rol indiscutible en todo proyecto de mejoramiento urbano.

Referencias:
Adshead, S. D. (1910) An Introduction to the Study of Civic Design, The Town Planning Review 1, 1: 3-17
EP&HC English Partnerships & Housing Corporation (2007) Urban Design Compendium 1 (London: Llewelyn-Davies)
Lefebvre, H. (1974) La production de l’espace (Paris: Anthropos).

por Dr. Jorge Inzulza,Coordinador Magíster de Urbanismo

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