La industria salmonera no es la única que debió aprender la lección

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Por Beatriz Bustos

Académica Departamento de Geografía FAU

La región de Los Lagos se encuentra una vez más en una situación de crisis. Los últimos meses la región ha enfrentado fenómenos de florecimiento algal, que gatilló la mortalidad masiva de salmones, seguido ahora por marea roja, que ha afectado la pesca artesanal y cultivos de mitílidos. El malestar social y de los pescadores ante las medidas de la autoridad (independiente del monto del bono) deben ser analizados en un contexto mas amplio de las formas y acciones con que el gobierno central y regional han manejado situaciones de crisis.

Mucho se ha discutido y analizado de las causas y efectos de la crisis del virus ISA que afectó a la industria salmonera entre 2008-2010, de la cual aún no se recuperan del todo. Sin embargo, al analizar las actuaciones del Gobierno, tanto nacional como regional, durante la crisis, también detectamos errores, omisiones y limitaciones que impidieron un actuar más efectivo y directo hacia la comunidad regional.

En una publicación de 2014 señalamos que si bien el Gobierno Regional dispuso medidas (el Intendente de la época declaró estado de emergencia laboral a la región durante la crisis), dichas medidas no tuvieron impacto ni aplicación real, por razones incidentales (el terremoto de 2010 cambió las prioridades del gobierno central y redirigió sus asignaciones presupuestarias), pero también por razones estructurales, dada las limitadas herramientas que la ley de gobierno regional le entrega a éstos para hacerse cargo de momentos de emergencia en su territorio, así como la falta de herramientas de los municipios para acceder a los fondos generados.

En otras palabras, la ley – y nuestro sistema de emergencias – solo considera como emergencias eventos de tipo catastrófico natural (terremotos, erupciones volcánicas, etc.) pero no catástrofes sociales (como crisis económicas y sanitarias gatilladas por acción humana).

Marea roja Chiloé 2016

En este sentido, y dado el tiempo pasado, resulta lamentable que la misma región, enfrentada a una nueva crisis asociada a la industria, no haya desarrollado procesos de aprendizaje institucional que le permitan implementar mecanismos preventivos y propositivos que ayuden a las comunidades a enfrentar nuevos eventos como las que enfrenta actualmente con el bloom de algas o la marea roja, cuyos efectos en el empleo y la actividad económica son serios. Ciertamente las familias afectadas harán uso de los subsidios y transferencias directas que les ayuden a paliar las pérdidas económicas, pero se hace necesario desarrollar desde el Estado una estrategia permanente que asuma la condición de zona commodity de la Región de Los Lagos (así como de otras regiones dependientes en exportación de recursos naturales).

Las economías basadas en commodities viven en constantes ciclos de boom y crisis, ello implica que cada cierto tiempo la región experimentará momentos de desempleo, agotamiento de recursos y fuga de capitales hacia regiones en expansión. Dada esta certeza, ¿qué tipo de gobierno y administración regional requieren nuestras regiones? Debemos avanzar en esta discusión a fin de modificar la ley de gobierno regional, creando y financiando los instrumentos que permitan a las autoridades regionales una adecuada contención y manejo de las futuras crisis que vivirá la industria salmonera y las nuevas actividades por surgir.

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