Reflexiones acerca de la titulación en diseño

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Sobre la base de lo expresado por el DDD respecto al protocolo de titulación y a las reflexiones críticas realizadas, quisiera dejar saber mi opinión al respecto, basándome en el seminario taller: «Proyecto de fin de carrera», realizado por el Prof. J.F. Mabardi y en mi experiencia personal. Me parece que en lo medular no contradice lo expresado por el DDD y complementa ciertos aspectos, aunque soy crítico de algunas proposiciones ahí expresadas.

De lo general

Lo primero es que debemos consignar que existen muchas maneras de ser diseñador. Las más comunes son las que se plantean en el área de los proyectos y de las soluciones. Tienen que ver con el desarrollo de una solución para un problema específico, por tanto, existen requerimientos, presupuestos y sistemas productivos acotados. Sin embargo, surgen cada vez con más fuerza áreas donde el diseño comienza a tener cabida privilegiando otros aspectos del quehacer proyectual. Desde la microcomunicación hasta la racionalización de recursos o incluso, el análisis forense. En estos ámbitos, el diseñador se vale de su capacidad de observación y de la correcta manipulación de recursos materiales y visuales para plantear hipótesis y soluciones que no se resuelven a través de los métodos tradicionales. Existen también otros ámbitos asociados a la gestión, sea esta ambiental, comercial, etc. También es posible que el diseñador se destaque en el área teórica y de asesoría. Luego, debería ser posible que el titulante elija entre este universo variopinto el tipo de diseñador que le interesa ser, por tanto, cuál será la manera de poner fin a sus estudios de pregrado.

Lo segundo es que el diseñador no es un inventor. No es posible cobrarle a un estudiante que proyecte una solución, método o sistema hasta el momento inexistente o nunca utilizado. De ser así, estaríamos ante un nuevo Leonardo o bien, ante alguien que vivirá de ese invento toda su vida. Bástele con diseñar y diseñar bien.

Se empecinan algunas comisiones en cobrar a ultranza esto, so pena de reprobación del titulante.
Lo tercero es que el titulante no necesita salvar el planeta. Son bienvenidos todos los temas que tengan relación con la causa social, ecológica y ciudadana. Pero también, sobre todo en nuestra Universidad, son bienvenidos todos los temas que se acercan al pensamiento especulativo, son de carácter experimental o son propuestas que no tienen aparentemente gran impacto en la sociedad. Si no se puede en la Chile desarrollar cualquier tema, ¿Entonces dónde? En ese sentido, me parece mucho más importante que tengan impacto en el crecimiento y el desarrollo de la disciplina misma. El álgebra de Bool es un buen ejemplo. Desde este punto de vista, no se debería considerar la elección del tema como aspecto a evaluar. De ser así, estaríamos atentando contra los valores, pensamientos y gustos personales del estudiante, forzándolo a desarrollar sólo proyectos y temas que nos parezcan. Por otro lado, es un arma de doble filo ya que, si así sucediera, todos elegirían temas relacionados con el aspecto social y medioambiental, en orden de tener un punto asegurado en la calificación final. Me parece que lo relevante en este sentido, es la profundidad con que un tema se aborde, independiente de lo que éste sea o signifique.

Lo cuarto es que no necesita un problema para hacer un proyecto sino un pretexto. El vocablo «problema», es en ese sentido confuso, pedante y traicionero. También es de algún modo castrante y frustrante, ya que muchas veces no se encuentra un problema real y, como consigna el documento del DDD, aparece un título que es mentiroso o poco creíble. El término problema se asocia a varios otros términos, a saber: Inexistencia, carencia, insuficiencia, anomalía, disfunción, por nombrar algunos. Cuando se hace diseño y buen diseño, no siempre es necesario tener algunos de estos «problemas» presentes. De hecho, desde el punto de vista práctico, casi no existen problemas ya que el mundo está funcionando desde hace mucho y seguirá funcionando cuando ya no existamos. Los problemas reales del mundo como el hambre, la desnutrición, la salud, la energía, etc., o los problemas personales del ser humano, como son afecto, alimentación, sexualidad, etc., no se resuelven con diseño. Hasta ahora, los proyectos que se han presentado resuelven algún problema real, el que tiene que ser además, fundamentado (me parece redundancia y casi tautología). Creo sinceramente que lo importante en el diseño, más que el problema es el pretexto. Esto es, las condiciones que le permiten al diseñador realizar una intervención en algo ya existente. En ese sentido, como bien lo dice el documento DDD, no es posible fundamentar todo y por todas partes. Tampoco es posible problematizar todo. Desde este punto de vista, el pretexto no siempre resolverá un problema real, pero sí, aportará en diseño.

Lo quinto, es que el titulante es soberano cuando elige su tema y escoge que hará con su vida. Me parece impropio que la comisión de título pregunte por qué escoge el tema de titulación, ya que esa es una decisión personal, al menos hasta ahora. También me parece impropio y hasta obsceno que se le pregunte al estudiante cómo se ganará la vida y cuánto cobrará por su trabajo, y se castigue en la nota final a quien declara regalar su trabajo. No es un tópico que se enseñe, por tanto no se puede cobrar en el momento del examen final. En realidad, me parece impropio preguntar por qué. Los por qué, son personales y tienen que ver con la condición íntima de cada uno, con sus creencias, sus valores y su pensamiento. A cambio, desde el punto de vista académico nos interesa el para qué, que no es equivalente.

Sexto, existe en esta Escuela -en sus dos menciones- un culto por el fundamento y el marco teórico, como si fueran el punto más importante del diseño. Sin restar importancia a estos aspectos, ellos sin embargo, se desarrollan a medias, con escasa e inapropiada bibliografía como consigna el informe DDD, tratando de dar razones del todo y cada una de las partes que componen un proyecto sin lograrlo. También el titulante gasta gran parte de su valioso tiempo en esta faena en desmedro de la actividad proyectual misma, lo que ha redundado en un culto al feísmo que casi ofende. Gran parte de los proyectos de título presentados en esta escuela no son robustos desde el punto de vista teórico, pero lo que me parece grave es que casi ninguno se sostiene desde el punto de vista estético. No más del 10% de los proyectos presentados, sobre todo en diseño gráfico son interesantes desde el punto de vista visual.

Probablemente, consecuencia de los pensamientos de Bonsiepe en los 70s, se privilegia la función por sobre cualquier otro aspecto del diseño. Eso me parece altamente cuestionable porque lo mínimo que se le puede exigir a un proyecto es que funcione. Esto porque, como dije anteriormente, el mundo parte funcionando. Si la belleza de un artefacto, cualquiera que este sea, no es labor ni quehacer del diseñador, entonces no sé a quién corresponde. Sin duda que ni al gerente general, ni al director de marketing ni al jefe de producción de una empresa. Desde este punto de vista entonces, se debería poner énfasis en la estética y la presentación general de los proyectos de título. Si no alcanzan a ser bellos, al menos que sean atractivos.

Séptimo, la evaluación de un proyecto de título debería ser en función de lo que el titulante declara y no de lo que a la comisión le parezca.

En ese sentido, si el titulante realiza un proyecto cuyo tema central es la gestión ambiental, parece absurdo y hasta irrespetuoso preguntarle acerca de ergonomía o estructura, tampografía o huecograbado. En estas circunstancias, la rúbrica o tabla de cotejo a aplicar debería ser construida por la comisión y el titulante con suficiente antelación. Esta Debería ser esencialmente variable, cautelando un mínimo admisible para cualquier proyecto de diseño.

En todo caso, todos los titulantes sin excepción alguna, deberían manejar un marco cultural medianamente amplio, tener un lenguaje profesional correcto y adecuado, conocer y aplicar conceptos tecnológicos de su especialidad a un encargo específico, y no seguir preguntándose a estas alturas qué *#%&ºª es el diseño.

De lo específico

Deberían existir básicamente tres maneras de titularse en las carreras de diseño de la Universidad de Chile, ya sea en el campo 2D o 3D. Si bien estas maneras están ya consignadas en el documento DDD, me atrevo a ahondar en lo específico de cada una.

La primera manera de titulación tiene el formato de un proyecto de título tradicional. Se trata de un encargo específico que realiza alguna institución privada o pública, en orden a satisfacer alguna necesidad. Existe por tanto una contraparte opinante que permitirá evaluar las proposiciones del titulante. Esta contraparte debería proveer un terreno de pruebas, ensayo y experimentación para el titulante, junto con las condiciones de trabajo y de producción. Debería proveer también bibliografía adecuada al tema que se trata y condiciones de uso. En ese sentido, se fundamenta automáticamente su elección.

Ejemplo: Artefacto manual para la cosecha de limones en ladera.

Este proyecto lo podría solicitar un grupo de agricultores de la zona de Hijuelas donde ha proliferado la plantación en laderas y donde no es posible cosechar de la manera tradicional, metiendo un carro y con escala de tijera convencional.

También lo podría solicitar el INDAP, como una forma de incentivar la plantación en laderas para lo cual, se entrega una solución específica para la realización de la cosecha.
Podría en algunos casos ser planteado por el propio titulante en función de observaciones específicas que le permitan abordar el tema (auto encargo).

Por ejemplo, el alumno podría concluir que, observando la gran cantidad de plantaciones en ladera que existen, y observando las condiciones actuales de cosecha de limones en esos lugares, piensa que podría desarrollar un artefacto que permita la cosecha de limones en mejores condiciones de lo que actualmente existe. Para ello, se pondrá en contacto con algún productor de limones, le explicará su proyecto, lo incentivará a que permita realizar pruebas en su terreno, así como obtener información, realizar mediciones y observaciones en terreno para luego proponer.

En todos los casos el titulante debe constituirse en terreno, obtener información primaria, realizar las pruebas y ensayos que el proyecto requiera, evaluar las condiciones de uso y producir prototipos y resultados tangibles, adecuados y bien diseñados, para lo cual, deberá realizar una observación fundacional que le permita abordar el problema desde un punto de vista personal.

Un proyecto de este tipo debería consultar al menos bibliografía referente a la cosecha del limón; también a la cosecha de otros frutos análogos; libros acerca de la manipulación de artefactos y sin duda, libros de diseño. No me parece que la bibliografía consultada deba ser del orden de 100 volúmenes para este tipo de proyectos.

Producto de esto mismo y en orden a cumplir, hoy en día se hipertrofian las memorias con información irrelevante que terminan desvirtuando y confundiendo al lector (diríamos que gran parte de la memoria es grasa).

Terminarían escribiendo sobre las variedades del limón y su cultivo, la fumigación y la poda; o bien, sobre la manipulación de artefactos de cosecha de papas, o de la biomecánica del cuerpo humano cuando se sube a una escala. Podrían también escribir acerca de las laderas de los cerros y su constitución; sin embargo, lo que realmente interesa en este tipo de proyectos es que se establezcan los elementos de juicio que permitan tomar decisiones proyectuales. Dicho en fácil, que las decisiones no sean al tun tun, o porque me tincó.

La bibliografía más importante debería ser aquella relacionada con los referentes específicos, seguida de aquella que diga de las relaciones de uso. La bibliografía referente a diseño se supone que la conocen de sobra, por tanto, debería ser casi un repaso de ella. En todo caso, todo ello involucra al menos un mínimo de entre 30 a 40 libros y revistas, más toda la información web que exista al respecto.
El aspecto más importante en todo proyecto debería ser la observación inicial que da origen a su configuración y se constituye en su fundamento principal. Es decir, de las infinitas maneras que existen para solucionar un problema a través de la forma, por qué se escoge ésta.
Sin duda, el resultado debe ser un prototipo o en su efecto, modelo de funcionamiento a escala real y en lo posible, con los materiales finales que se utilizarán. Deberá estar perfectamente realizado y con muy buena terminación. Si es un producto que se realizará seriadamente, debería estar incluso pensada y proyectada su forma de producción a través de matrices, machinas o mecanismos caseros. Para ello, será necesario la correcta expresión gráfica a través de planimetría adecuada, croquis y medios de expresión digital.

Casi de Perogrullo, debería estar toda la presentación muy bien compuesta desde el punto de vista del diseño y la comunicación. Esto es, memoria, láminas, planos, modelos y matrices.
Dada nuestra condición chilena, es importante considerar la pequeña escala en la producción, ya que eso se inserta inmediatamente en nuestra realidad.

La segunda manera de titularse debería ser a través de un proyecto experimental, especulativo o poético, con viabilidad constructiva o de expresión reales. Este proyecto debe proponer nuevas visiones del diseño o en su efecto, amalgamar circunstancias que permitan incorporar nuevas disciplinas al quehacer, siempre desde el diseño.

Debe ser esencialmente inédito y proponer condiciones plásticas que le permitan destacarse desde su misma condición. En ese sentido, parte con una observación fundacional y una declaración robusta acerca del estado del arte, lo que implica necesariamente la revisión bibliográfica y en terreno de lo existente. Esto fundamenta sin duda su razón de ser y su condición. El sentido final del proyecto estará dado por el grado de consecuencia y capacidad de resolución que logre el titulante sin traicionar su declaración primaria.

Tiene el formato de una proyecto que termina en obra física, funcionando y ofrece un punto de vista inédito acerca del planteamiento inicial. Aunque no necesariamente resuelve un problema real, debe ser interna y orgánicamente coherente y sin duda, funcionar sin problemas.

Ejemplo: Arpa eólica: Artefacto para transformar la fuerza del viento en música.

Podría o no partir desde un encargo real, sin embargo, es el titulante quien plantea el real encargo y la manera como lo abordará. En este caso, la contraparte son las condiciones físicas y materiales con que el titulante se ve enfrentado. Sin duda alguna deberá realizar interconsultas a especialistas en orden a resolver problemas de funcionamiento y de incorporación de nuevos conceptos y tecnologías al quehacer proyectual. Al efecto de este proyecto, debería consultar a físicos, músicos, ingenieros de sonido, ingenieros mecánicos, ingenieros de producción, entre otros.

El poder coordinar e incorporar todos estos saberes al proyecto, implica realizar previamente una investigación exploratoria y descriptiva, en orden a plantear nuevas hipótesis y formas de solución. En este tipo de proyectos, el aspecto personal e individual es relevante, luego, independiente de todo el aspecto técnico y procedimental que el proyecto implica, el titulante declara previamente una palabra nueva acerca de la situación observada y se compromete con su consecuencia.
El resultado debería ser una obra física, funcionando y en materiales reales, pudiendo ser pieza única que no necesariamente producción seriada.

La presentación debería ser impecable desde el punto de vista de la factura y las terminaciones. Asimismo, los documentos e información que el proyecto produce, láminas, planos, pruebas, experimentos, ensayos, etc., deberán aparecer con impecable factura, nomenclatura y comprensión.
En este tipo de proyectos es importante el modo de aproximación (metodología), el que deberá ser coherente y consecuente con al planteamiento inicial y no traicionar su condición. Al respecto, debería consultar una bibligrafía mínima de unos 40 a 50 volúmenes, siendo lo más importante, la observación inicial que le permite plantear este proyecto.

La tercera manera de titularse debería ser la de un trabajo teórico o experimental (tesis), en el que el resultado sea el conocimiento nuevo, producto del estudio realizado. Debería tener el formato de una tesis universitaria, aunque podría en algunos casos tener variables propositivas. En ese sentido, el resultado no solamente podría ser una tesis teórica, sino también un estudio con algunas formas de solución al problema observado.

En estos casos es fundamental la pregunta de investigación, la que debe tener implícita una afirmación y permita plantear hipótesis.

Ejemplo: Impacto urbano del graffiti en una sociedad hipercomunicada.

En este caso, en el título del trabajo está implícita la pregunta de investigación. ¿Por qué graffiti, una forma elemental y precaria de comunicación visual, que cuesta leerla y es casi siempre confusa, en una sociedad donde la comunicación, con sistemas digitales y altamente tecnológicos prevalece?
Sin duda, no es fácil la respuesta y es posible plantear varias hipótesis.
También plantea el impacto urbano que produce, por tanto, implícitamente está la afirmación que produce algún impacto en la ciudad, luego, es posible plantear otra familia de hipótesis, las que bien podrían o no estar relacionadas.

Como se puede ver, en este caso también es importante la observación inicial que permite plantear la pregunta de investigación.

Normalmente, los trabajos teóricos parten de alguna inquietud personal y desarrollan temas que el titulante viene rumiando desde hace mucho tiempo.
Para realizar un trabajo teórico es necesario conocer mucho. En ese sentido, el titulante ha leído mucho acerca del tema y conoce casos y situaciones donde puede experimentar y sacar información en terreno.
Sin duda, aquí sí aplica la consulta de al menos un centenar de volúmenes.
El resultado de un trabajo de este tipo debería ser un escrito de un mínimo aproximado de 50000 palabras, donde se dé cuenta metodológicamente del trabajo realizado en orden a corroborar las hipótesis planteadas.

Sin duda, el rigor metodológico y epistemológico son muy importantes, pero como se trata de titulantes de diseño, también debería cuidarse la propuesta visual y comunicacional.


por Osvaldo Muñoz Peralta, académico Departamento Diseño

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